Las 10 reglas de oro de un Gerente General

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Las 10 reglas de oro de un Gerente General

Según Charles Knight, considerado hoy como uno de los mejores top – Gerentes norteamericanos que con menos de 40 años de edad llegó a ser presidente de Emerson Electric Company, transformándola de una firma media en una gran compañía capaz de rivalizar, en ciertos sectores, con gigantes como General Electric y Westinghouse estas son las 10 reglas de oro de un Gerente General.

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Saber ordenar las prioridades.

…mi padre decía: “Chuck, pon atención a tu salud; sin ella, tu no tienes nada. La familia viene en segundo lugar; los negocios, en tercero. Hay que reconocer y tomar conciencia de las dos primeras prioridades para poder atacar la tercera”.

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Jamás delegar lo esencial.

Entre los problemas que se presentaban hay que atacar personalmente los más difíciles. Aquí es donde se reconoce a un líder: toma las decisiones difíciles en lugar de dejar que las tome un subalterno o un comité.

Exigir mucho.

… de sí mismo y de los otros. No transigir. Cuando un líder empieza a transigir y hacer compromisos, compromete toda la compañía.

Actuar rápido.

Reconocer el valor del tiempo. Es mejor hacer cualquier cosa aceptable que no hacer nada.

Informarse bien.

“Cada vez que cometí un error fue porque no me tomé el tiempo necesario para conseguir información sobre los hechos. Es cierto que no se pueden conocer todos los hechos antes de decidir, pero el 5% o 10% de información que hace falta es importante”.

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Comprometerse

Hay que comprometerse en la acción empresarial, convertirla en un objetivo personal, en lugar de considerar el trabajo como un simple empleo para ganarse el sueldo.

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No ocuparse de lo imposible.

No perder el tiempo tratando de resolver problemas sin solución. Concentrarse en el campo de lo posible.

Saber perder.

Numerosas empresas ponen a sus funcionarios en situaciones donde no se permite ningún error. No se puede innovar sin aceptar de antemano perder ciertas jugadas y ganar otras.

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Ser justo y decidido.

Es consecuencia de exigir mucho. No dejar que las emociones interfieran con una decisión necesaria, en materia de personal por ejemplo.

Gozar del trabajo.

“Usted no hará jamás nada si no le gusta hacerlo. A mi me gusta trabajar. Yo llego a la oficina alrededor de las 7 am.; los funcionarios lo saben y siguen el ejemplo. Espero que a ellos les guste tanto como a mí”