Meritxell Falgueras, con uno de sus vinos.

Meritxell Falgueras (Barcelona, 1981) es, ante todo, una amante de los buenos vinos. Sumiller y periodista, Falgueras forma parte de la quinta generación de una familia de bodegueros que, según declara orgullosa, regenta «la tienda de vinos más antigua de Barcelona» (Celler de Gelida). Aunque ella hace tiempo que vive en Italia, rodeadas de las vides de la bodega de su marido, estos días está muy presente en nuestro país gracias a su último libro, Los vinos de tu vida (Angle Editorial), que acaba de ser presentado en Madrid.

A diferencia de su primer libro, Presume de vinos en siete días, más centrado en la cata, Los vinos de tu vida trata de orientar al lector para encontrar un vino para cada ocasión, un vino que guste porque sí, más allá de degustaciones y notas de cata, y con el que acertar en distintas ocasiones. «Se trata de que encontrar los vinos que se maridan con nuestra vida», explica Falgueras, que a preguntas de Actualidad Gastronómica nos propone diez tipos de vino para salir airosos de diez situaciones:

1. Aperitivo informal con amigos un sábado por la mañana: «Estaría muy bien un Xarel.lo del Penedés, ya que aporta sensación de frescor, de sábana limpia, es un poco zen y muy bueno para empezar el fin de semana. Tiene mucha acidez, te obliga a sonreír y estimula las papilas gustativas para la comida posterior».

2. Comida familiar entrañable en casa de los padres: Encajaría muy bien «un vino tinto con cierta crianza o un reserva, de viñas viejas, porque al final esas viñas que han colonizado el suelo te fijan a tus raíces que son tu familia». «Aquí buscaríamos un vino más complejo y que se vaya abriendo, igual que lo hacen las conversaciones familiares en el transcurso de la comida, hasta que a los postres empezamos a hablar de emociones e intimidades».

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3. Comida con los suegros: «En materia de vinos, como ocurre con la ropa, es bueno tener siempre un buen fondo de armario», explica Falgueras, que cree que no hay suegro/suegra, por perverso que sea, que no claudique ante un vino elegante como un Mauro, el vino de Mariano García, de la Tierra de Castilla y León. «Los expertos lo adoran, los que no lo son también lo aprecian, tienen una calidad y un precio extraordinarios y son para guardar siempre, por si viene una visita, por si quieres hacer un regalo y no conoces bien a la persona (el caso de los suegros)…»

4. Comida de empresa seria: «Como el vino está en el centro de la mesa, ya es ese oscuro objeto de deseo y puede dar pie a una conversación inicial diplomática que no tenga nada que ver con política, economía etcétera. Por ello pondría un Rioja o un Ribera del Duero, mejor crianza para que sea más ligero, que hará sentir seguro a todo el mundo porque son vinos muy reconocibles y elegantes, y tienen además mucha calidad. También permiten expresar que pones algo que es de calidad sin gastarte un dineral».

5. Cena de aniversario de una pareja: «Lo importante es poner cava o champagne rosados, espumosos de doble fermentación en botella que dan siempre alegría y un punto sexy y afrodisíaco que puede ir bien para seguir perpetuando el amor».
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6. Cena de primera cita: «Para una primera cita podemos acertar con un vino joven del Priorato que tiene un suficiente grado alcohólico para ayudarte a expresar tus sentimientos y reducir la timidez; es importante que sea un vino muy extrovertido que deje sentir enseguida sus aromas varietales, que sea fácil de entender».

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7. Para hacer el amor: «Para antes insisto en el cava rosado y para después un champagne también rosado, pero podemos cambiar el orden».

8. Comida en chiringuito playero en pleno verano: «Va bien un vino como un Moscato d’Asti, frizzante, con aromas de fruta fresca y flores; son vinos que dan frescura y se sirven a ocho grados y que van bien con alimentos ligeros.

9. Para ver un Madrid-Barça: «Seguro que quedamos bien con el vino Corazón Loco, de la bodega de Andrés Iniesta, que cae bien a los seguidores de los dos equipos».

10. Para beber en un vuelo transoceánico: «Aquí varía según si vamos o volvemos, y tenemos que tener en cuenta que los vinos, cuando los degustas en el aire, resultan algo más tánicos, más ácidos», explica Falgueras, que prefiere hacer un par de propuestas concretas: «Lo mejor si vas a Australia es catar un syrah, y si vas a California, los Cabernet de allí, pero a la vuelta lo mejor ponerte la mantita y un buen Mencía especiado que te facilite aclimatarse de nuevo».

Por último, la autora nos ofrece algunas recomendaciones sobre el precio, como evitar por lo general vinos por debajo de los tres euros la botella «porque son producciones que van muy a saco». No obstante, por seis euros ya se pueden encontrar muy buenos vinos: «Muchas veces un vino de seis euros está bueno y uno de 60 no es que sea diez veces mejor, sino que pagamos también exclusividad y una mayor complejidad».

Para Falgueras, lo más importante en cualquier caso, es seguir la siguiente máxima: «Que nunca os quedéis sin vino para un buen brindis».

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Autor: Leon Prieto.  Publicado en: Actualidad Gastronómica

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