Manzana:

Una vez más el saber popular no se equivoca. “Si quieres tener vida sana, come manzana”. ¿Por qué? Son una fuente de antioxidantes y, por tanto, ayudan a frenar el envejecimiento y ciertas enfermedades. Una sola unidad aporta 1.500 ml de vitamina C. La Universidad de Florida las denomina “las frutas milagrosas”. Sus polifenoles aumentan la esperanza de vida, reduce un 23% el colesterol malo y aumenta un 4% el colesterol bueno en ¡¡¡¡sólo seis meses!!! Una manzana diaria proporciona quercetina, un flavonoide que reduce el riesgo de sufrir alergia, ataque de corazón, Alzheimer, párkinson y cánceres de próstata y pulmón.

Almendras.

Apunta. La lista de los beneficios de las almendras es inmensa: ricas en magnesio, vitamina E, hierro, calcio, fibra y riboflavina. Te recomendamos tomarlas a media mañana, ya que las almendras tienen ¡¡¡más fibra que cualquier fruto seco!!! Su efecto saciante te ayudará a llegar con energía hasta la hora de la comida. Además, protegerán tu corazón, ya que tienen efectos cardioprotectores.

Brócoli.

Es uno de los alimentos que, según la ciencia, más puede ayudar en la lucha contra el cáncer. Es rico en fibra, vitamina C, calcio, potasio, ácido fólico y fitonutrientes. Pero lo más interesante es su gran nivel de mirosinasa, una enzima considerada anticancerígena. Hervido ayuda a prevenir la artritis. Y un secreto que te alucinará: el brócoli congelado tiene cuatro veces más beta-caroteno (proveedor de vitamina A) que el fresco, ya que se congela en su momento óptimo. Si estás aburrida de tanto brócoli, descubre los beneficios de la verdura de moda: el bimi.

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Arándanos.

Los arándanos son ricos en fibra, antioxidantes y fitonutrientes, que ayudan a prevenir enfermedades. Quienes los consumen son menos propensos a sufrir deterioro cognitivo (según la Escuela de Medicina de Harvard). Ayudan a reducir la obesidad y reduce en un 10% el riesgo de hipertensión. Son especialmente recomendables para prevenir las enfermedades de las vías urinarias tales como la cistitis.

Aguacate.

Debido a su alto contenido en grasa tienen muy mala fama. Sin embargo, son grasas monoinsaturadas, “las buenas”. Además, son una fuente de vitamina B, K y E y son muy saciantes gracias a su alto contenido en fibra. Según un artículo publicado en la revista de la Asociación Americana del Corazón, ayudan a bajar el colesterol malo.

Pescado azul.

Nos referimos al atún, la sardina, el salmón, la trucha… el pescado azul es rico en ácidos grasos omega-3, muy beneficiosos para el corazón y el sistema nervioso. Además tienen efecto antiinflamatorio. También aportan vitaminas A y D. Te ayudarán a prevenir y combatir la artritis reumatoide.

Espinacas.

Ya lo sabrás por Popeye. Las espinacas y otras verduras de hoja verde son ricas en antioxidantes. Es recomendable tomarlas crudas (por ejemplo en ensaladas). Son fuentes de vitaminas A, B6, C, E y K, así como de selenio, niacina, zinc, fósforo, cobre, ácido fólico, calcio, manganeso y hierro.

Germen de trigo.

El oro de los vegetarianos. El germen de trigo es un buen complemento nutricional, que aporta vitamina E, hierro, zinc, selenio y manganeso. Si tomas un cucharada sopera al día, conseguirás casi 3 g de proteínas. También es una gran fuente de fibra y es rico en ácido fólico. Si llevas una racha que estás muy cansada, pruébala: combate la fatiga y reduce el insomnio y la ansiedad. En cosmética es muy recomendable, porque mejora el aspecto de la piel y del cabello.

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Jengibre.

Es un alimento muy recomendable para deportistas, ya que puede reducir las agujetas en un 20%. Para las mujeres es especialmente beneficioso: elimina náuseas en el embarazo, aumenta el deseo sexual en la menopausia y previene enfermedades cardiovasculares. Además, es uno de los mejores antiinflamatorios y analgésicos naturales que tenemos al alcance de la mano.

Harina de avena.

Es rica en hidratos de carbono complejos y de fibra soluble en agua. Tómala para mejorar tu digestión. Además reduce los niveles de colesterol en sangre y es rica en vitaminas B, ácidos grasos omega-3, ácido fólico y potasio.

Soy un soñador y en mis sueños creo que un mundo mejor es posible, que nadie sabe más que nadie, todos aprendemos de todos. Me encanta la gastronomía, los números, enseñar y compartir todo lo poco que sé, porque al compartir también aprendo. "Vayamos todos juntos de los cimientos al éxito"
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