El vino carísimo que era falso, el premio a un restaurante que nunca existió, el caviar de lujo hecho con pescados de segunda. Aquí, algunos de los grandes fraudes del buen comer. Una revista influyente le otorga un premio a un restaurante que nunca existió. Un vino de colección es subastado por una fortuna y resulta ser falso. Un restaurante caníbal acaba siendo un catalizador del movimiento vegetariano. Estos son algunos de los fraudes más célebres del mundo de la gastronomía, dignos de una trama de película.

1. Premio a un restaurante ficticio
El certamen de la famosa revista estadounidense de enología Wine Spectator pasó a la historia por un bochorno de escala internacional en 2008, cuando galardonó la carta de vinos de L’Osteria L’Intrepido de Milán, un restaurante que nunca existió. No era más que un colgado en una página , parte de un plan del crítico y catador Robin Goldstein para desenmascarar la poca seriedad de los premios otrorgados por los medios especializados en vinos. La falsa carta no sólo ganó, sino que además lo hizo con una lista de botellas de lujo “reservada”, diseñada con los vinos que la revista peor había valorado en años anteriores.
2. El vino más caro del mundo ¡era falso!
Los Château Lafitte cosecha 1787 ocupan los primeros puestos en las listas de los vinos más caros del mundo. El millonario Malcolm Forbes llegó a pagar a Christie’s más de u$s 156.000 por una botella, en 1985, por ejemplo. Pero cierto lote alcanzó cifras descomunales, por un plus invalorable: habría pertenecido al presidente estadounidense Thomas Jefferson, y aún llevaba sus iniciales. Los coleccionistas deliraron. Pero ninguno de ellos más que el magnate William Koch. Después de cinco botellas del codiciado vino francés por más de medio millón de dólares, descubrió que las inicales TH.J que figuraban en la etiqueta habían sido impresas por una máquina eléctrica. ¡Ouch!
3. El restaurante caníbal era vegetarian
En agosto de 2010, los diarios europeos y medios especializados en gastronomía anunciaron con bombos y platillos – y alarma- la inauguración de un restaurante caníbal, en Berlín. Flimé – así se llamaba-, proponía la gastronomía de la cultura wari, un pueblo caníbal del Amazonas, en combinación con recetas clásicas brasileñas, para lo que buscaba donantes de carne humana en su página web, previa revisación médica. Pero poco después, el gerente de la Federación Vegetariana de Alemania, Sebastian Zösch, reconoció que su organización había inventado todo para llamar al atención sobre su movimiento gastronómico. “Nunca habíamos logrado despertar tanto interés como ahora”, dijo.
4. La estafa del Pinot Noir
Entre 2006 y 2008, la bodega E&J Gallo -la más grande de Estados Unidos-, importó de Francia unas 18 millones de botellas de vino que comercializó bajo su marca Red Bicyclette, como Pinot Noir. La realidad es que el vino era una mezcla Syrah y Merlot baratos, que los productores habían hecho pasar por el noble y caro Pinot, obteniendo un beneficio de 7 millones de euros. El chasco les costó hasta 180.000 euros en multas individuales, dictadas en febrero de 2010 por la justicia. ¿Nadie se dio cuenta? Parece que no. Un verdadero misterio, si se tiene en cuenta que, según el organismo profesional Viniflor, la superficie de viña de Pinot en la región de los productores condenados es de entre el 0,03% y del 0,8%. La zona nunca podría haber producido tanto Pinot como el que compró E&J Gallo.
5. La farsa del queso de cabra y el caviar
En 2009, un experimento escolar de dos estudiantes del Trinity School de Manhattan, Brenda Tan y Matt Cost, en Estados Unidos, puso en jaque a la industria alimentaria de ese país. En un análisis del ADN de 66 productos, 11 resultaron ser fraudulentos. Entre ellos, los de alta gama: el queso de cabra estaba hecho con leche de vaca, el caviar de esturión era de un pez espátula del río Mississippi, y la aleta de tiburón no era otra cosa que perca del Nilo, un pez muy común.
Fuente: Planeta Joy
Soy un soñador y en mis sueños creo que un mundo mejor es posible, que nadie sabe más que nadie, todos aprendemos de todos. Me encanta la gastronomía, los números, enseñar y compartir todo lo poco que sé, porque al compartir también aprendo. "Vayamos todos juntos de los cimientos al éxito"